tiempos de coccion del marisco

 En Galicia lo tradicional es degustar un buen marisco cocido. Aunque la receta es sencilla para obtener un buen resultado es fundamental ajustar bien los tiempos de cocción y la cantidad de sal.

Para conseguir el punto de sal lo mejor es utilizar agua de mar, con lo que siempre acertaremos en la mesa.

Sin embargo en muchos casos no va a ser fácil conseguir el agua de mar por lo que tendremos que utilizar agua corriente y  añadir la sal.

La siguiente tabla es orientativa de las cantidades de sal y los tiempos de cocción, contados después de que empiece a hervir, para mariscos ya sean vivos o muertos:

¿Cuándo meter el marisco en la olla?.

Si el marisco está vivo hay que meterlo cuando el agua esté fría. Si están vivos y los metemos en agua hirviendo los mariscos intentarían salir de la olla y podrían perder sus patas. Con los langostinos, camarones y percebes no tenemos este problema, así que siempre los meteremos una vez rompa a hervir el agua.

Como alternativa a la cocción en vivo, se puede causar la muerte del marisco introduciéndolo antes en agua dulce.

Si el marisco está muerto hay que meterlo cuando el agua esté hirviendo. Si se mete el marisco muerto en agua fria, debido al tiempo que va a estar en el agua hasta su cocción, igualmente podría causar la pérdida de  las patas, por eso hay que meterlo después de que rompa a hervir.

 

¿Cocinar el marisco con unas hojas de laurel?.

Echarle unas hojas de laurel al agua de cocción del marisco es una cuestión de gustos.

A unas personas les gusta el toque especial que le da el laurel; y a otras tantas en cambio les parece que estropea el auténtico sabor del marisco. Por lo tanto es decisión de cada uno añadirle o no unas hojas de laurel al agua de la cocción.

 

¿Cómo servir el marisco?

La mayor parte del marisco como mejor sabe es recién cocinado. Una vez preparado servirlo frio o cocido es también cuestión de gustos.

Los percebes se suelen servir calientes. Lo tradicional por aquí es, una vez cocinados se ponen en la mesa cubiertos con un paño limpio para que mantengan el calor conforme los vamos degustando.

Las centollas, nécoras, bueyes, bogavantes, cigalas, gambas, langosta, langostinos y similares se degustan a temperatura ambiente.

En todo caso acompañarlos siempre con un buen vino blanco gallego, como un albariño o un ribeiro.