El arte de pesca a volanta consiste en extender y fijar al fondo del mar una red rectángular de grandes dimensiones para formar una barrera al desplazamiento de los peces que quedan atrapados por enmalle,  por embranquiado o simplemente enganchados. La utilización de este arte es polémica porque posee una alta capacidad de captura siendo poco selectiva con las especies que atrapa, lo que a su vez conlleva el descarte, además de por el daño que originan estos aparejos en los fondos o cuando se pierden en alta mar. Es por ello la Unión Europea propone que, progresivamente, se abandone el uso de este arte en el plazo de 2 años con la oposión de los sectores afectados principalmente en España y Francia.

 

El Real Decreto 410/2001, de 20 de abril, por el que se regula la pesca con artes fijos en el Caladero Nacional del Cantábrico y Noroeste define la volanta como “un arte de enmalle fijo al fondo, de forma rectangular, constituido por varios paños de red unidos entre sí, que se cala mediante un sistema de fondeo, provisto de lastres en la relinga inferior y flotadores en la superior para mantenerlo en sentido vertical”.

La misma norma establece que el objetivo principal de este arte de pesca es la pesca de la merluza y fija sus características técnicas señalando que:

  1. Las dimensiones mínimas de las mallas no serán inferiores a 90 milímetros.
  2. Cada una de las piezas de red o paños que componen el arte tendrá una longitud máxima de 50 metros y una altura máxima de 10 metros. La longitud máxima total del arte, medido de puño a puño, no podrá exceder de 7.000 metros.

 

La técnica consiste en extender y fijar al fondo del mar una red de grandes dimensiones. Para ello, desde el barco de pesca se fondea un anclote o rizón, señalizándolo con una boya, al que amarra el extremo de una red rectangular, que habrá de ajustarse a las dimensiones que establece la legislación, para a continuación avanzar largando por la popa del aparejo. Esta red lleva plomos en la parte inferior, con lo que cae al fondo, y corchos en la parte superior, con lo que se consigue que quede extendida en sentido vertical formando como una “pared”. Al cabo de unas horas el barco vuelve a recoger el aparejo y las capturas que se introducen en hielo para su conservación.

El arte de pesca con volanta se clasifica dentro de los sistemas de redes de enmalle. Se trata, en todo caso, de sistemas de pesca pasivos que se disponen como una barrera al desplazamiento de los peces en la que quedan atrapados bien porque al intentar atravesar por la red quedan ceñidos por el cuerpo a la malla (enmallados), bien porque quedan atrapados por las agallas (embranquiado) o simplemente atrapados por cualquier parte de su cuerpo (enganchados). Las redes de enmalle pueden ser de superficie (redes de deriva) o de fondo. Conceptualmente la volanta es una red de enmalle de fondo aunque, en pesca de altura, también se usa como arte de deriva.

En este arte el tamaño de la malla debe ajustarse al tamaño del pescado buscado, básicamente, para evitar que queden atrapados peces pequeños. También se dispone a mayor o menor profundidad en función de la especie que se pretenda capturar.

La utilización de las redes de volanta es muy polémica.

Por una parte es evidente que este arte de pesca tiene una alta capacidad de captura y no es selectivo respecto a las especies por cuanto que todo animal marino que no pueda “pasar” por la malla quedará atrapado en la red lo que, a su vez, conlleva al descarte de todo aquello que no se pueda comercializar.

Otro aspecto muy negativo de este tipo de arte es que las redes utilizadas se elaboran con fibras muy resistentes con el fin de retener el pescado capturado a la vez que garantizar la vida útil del aparejo. Por ello, cuando las redes se sueltan de los rizones, y quedan a la deriva sin que los pescadores las puedan recuperar (por ejemplo durante los temporales), seguirán atrapando y matando peces sin ningún tipo de control.

También desde algunas organizaciones se apunta al daño irreversible que causan en los fondos marinos.

Debido a estos aspectos negativos, muchos países, abogan por prohibir el uso de este tipo de artes de pesca.  Así, en Junio del 2006, la Unión Europea aprobó volver a permitir el uso de volantas para la pesca de merluza, tras haberlo prohibido desde el mes de diciembre del año anterior. Y en Julio de 2012, viene de proponer que progresivamente se dejen de utilizar, hasta su total prohibición dentro de 2 años, técnicas pesqueras como el arrastre de profundidad y la volanta de fondo argumentando que son muy dañinas para el medio ambiente. Esta prohibición tiene un importante impacto económico en el sector pesquero español y francés con la consecuente oposición de empresas e instituciones implicadas que consideran la proposición poco argumentada.

Sea como fuere ni que decir tiene que la pesca artesanal, en la que se utilizan artes menores y tradicionales, es una apuesta necesaria para mantener la sostenibilidad del sector y de la explotación de los recursos marinos, por ser más selectiva, amén de por la calidad de productos que obtienen.